¿Qué es Gestión A?

El hombre es un ser bio-psico-social que emite información sobre sí mismo permanentemente en forma consciente e inconsciente desde que nace hasta que muere. La relación comunicativa con el otro se efectúa mediante el uso del lenguaje articulado y el gestual. De esta forma se puede afirmar que el lenguaje articulado se complementa con el lenguaje gestual.

“Cuando dejamos de utilizar la comunicación para comunicarnos, y la usamos para comunicar algo acerca de la comunicación, lo que es inevitable cuando investigamos sobre la comunicación, utilizamos conceptualizaciones que no son parte de la comunicación, sino que se refieren a ella. Así hablamos de metacomunicacion”
(Paul Watzlawick)

Gestión A es blog destinado a promover la Comunicación Humana dentro y fuera de la organización. Intenta mejorar los procesos comunicativos entre los colaboradores de una institución, a través del enriquecimiento interdisciplinario entre cada una de sus áreas. Brindar las herramientas apropiadas para que cada público pueda desarrollar al máximo diferentes tipos de comunicaciones acordes con los públicos internos y externos de la organización.

En Gestión A, creemos que los recursos humanos hacen la diferencia y permiten que el alcance de los diferentes objetivos se logre en equipo y permita llegar al éxito en todos los sentidos. Además entendemos a la organización como sistema donde cada una de sus partes debe funcionar en forma eficaz y eficiente para contribuir al todo.

También desarrollamos un espacio para plasmar información de interés local de diferentes áreas, que de alguna manera se complementa con el contexto en el cual están inmersas las organizaciones.

martes, 9 de septiembre de 2008

EL TORREON DEL MONJE

La leyenda del Torreón


Ubicado en el Paseo Jesús de Galindez, el “Torreón del Monje”, es un referente del paseo costero de la ciudad reconocido tanto a nivel nacional como internacional. En un principio se lo conoció con el nombre de “Belvedere” y luego “Torre Pueyrredón”, que fuera inaugurado el 28 de febrero de 1904.
El proyecto se le atribuyó al arquitecto Carlos Nordmann, pero fue construido por el empresario local don José Fontanta, por iniciativa de Don Ernesto Tronquist (banqueo de decisiva influencia en las altas esferas, una de las figuras claves en la promoción de la ciudad). El edificio corresponde a la corriente pintoresquita y neomedieval. Destinado desde un principio al establecimiento de una confitería cuya recaudación seria para la Comuna. No obstante, una vez inaugurado el edificio, se le encargó al poeta chileno Alberto del Soler, una leyenda de la cual nació el nombre de “Torreón del Monje”.
Desde el año 1995 el “Torreón del Monje” integra el listado de bienes patrimoniales de la ciudad. Actualmente, tras las modificaciones reiteradas a cargo de los concesionarios, funciona como chalet – mirador, brindando diferentes servicios tales como confiterías, instalaciones propias de balnearios, salas de exposiciones, terrazas mirador, salón de eventos; siendo un punto de referencia para los paseos costeros.

Estructura y diseño

El Torreón del Monje se asienta sobre una Punta de Piedras, una de las terminales del sistema orográfico de Tandilia, punto dominante del paisaje marplatense. Además tiene un emplazamiento atípico; es único edificio construido sobre la costa con una gran plataforma de hormigón que se prolonga sobre el mar.
El edificio presenta un esquema de planta articulada que resulta de la forma de composición aditiva. El acceso principal se jerarquiza a través de un porche semicubierto girado a 45° respecto de los ejes principales, con tres grandes arcos y columnas de piedra. Coronando este espacio se desarrolla una torre de planta octogonal, el elemento más destacado de la composición volumétrica, con su chapitel curvilíneo de tejas normandas. En contrapunto con este elemento se alzan dos torres menores (que corresponden al edificio original) una de tres niveles, con remate almenado y otra con cubierta de láminas metálicas que repite la forma de chapitel curvilíneo.
El juego volumétrico se completa con la presencia de cuerpos más bajos, con cubiertas de diferentes pendientes (todas materializadas en tejas normandas), que se suman al volumen original, cubierto por una terraza almenada. Cabe destacar la gran variedad de elementos que se combinan en la composición de las fachadas: arcos, columnas, pilastras, contrafuertes y remates almenados.
El material básico, la piedra, lo aportó el sitio en el cual se asienta la obra. En las ampliaciones, las fachadas se resolvieron mediante la combinación de materiales: piedra, revoque rustico, y ladrillo visto se alterna generando un efecto de variado cromatismo.

Reconstrucción del puente

A fines de 1997 se licitó el proyecto del puente por voluntad del intendente el aquel entonces Elio Aprile. Mediante un plan novedoso se ganó la licitación donde se expusieron pautas generales para la reconstrucción y la construcción del puente.
En el año 2001 se comenzó a construir el puente con un diseño similar al original, pero con un estilo moderno y adaptado a las necesidades de la época. Se respetó la altura del puente solo que se amplió debido a que debajo se hallan las dos calles que recorren el paseo costero. La construcción se realizo en seis meses y también conto con la restauración de la plataforma.
“No es una obra muy grande pero si significativa para la ciudad”, explicó el arquitecto Máximo Bonetti encargado de la obra. El aspecto que tiene ahora es inacabado, porque nunca se terminó como debiera. Como por ejemplo, los acabados definitivos, el tratamiento del hormigón y los ornamentos nunca se concluyeron por eso tiene ese aspecto de cosa inconclusa. “Porque en sí, es como una escultura y hay darle el último toque”, aclaró Bonetti.
En el pliego se indica la reconstrucción del puente original, pero este no podría ser igual dado que en aquel entonces había una sola calle. El original se demolió en el 1940 porque al correr la barranca “el puente quedaba suelto” dado que se agrego la otra mano. El arco tiene una luz de quince metros por donde pasan las dos calles. Se mantuvo el vocabulario formal pero con una materialidad distintas por eso se hizo de hormigón, pero no revestido con piedra, explicó Bonetti a Espacio&Confort.
Además se recuperó la plataforma de 2500 metros construida en 1925, que alguna vez estuvo en el mar pero con la construcción de la escollera quedó en seco. Se consolido toda la estructura, se agregaron vigas para empalizar las columnas y también se restauró la superficie de la plataforma. También se realizó un relevamiento exhaustivo a cerca de las patologías y daños; se hallaron cuatrocientas goteras.


El “Pigeon Club”
La segunda etapa

En 1929 los arquitectos Eduardo Lanús y Federico Woodgate fueron los responsables de la remodelación de la obra para adaptarla a un club de tiro, “El Pigeon Club”.
El Club se frecuentaba por la tarde antes de la hora del té, allí se reunían sobre todo los hombres de la alta sociedad. También se solían celebrar fiestas de beneficencia a modo de colaboración con el Colegio Stella Maris y el Hospital de la ciudad entre otros.


La leyenda del “Torreón del Monje”

El poeta chileno Alberto del Solar, que visitaba las costas marplatenses desde 1892, le dio vida a la construcción que Don Ernesto Tronquist había ideado en su mente.
El escritor cuenta que “el cronista Antonio Santillán narra la historia de una torre que en el siglo XVII hizo levantar fray Ernesto Tornero, de la Orden de los Calvos, para defender la Reducción de Indios, vecina al Lago Grande…”. El soldado Alvar Rodríguez vivía en la fortificada torre, pero se enamoró profundamente de una joven india convertida Flor del Lago. El cacique Rucamará ataca el torreón y la rescata. Rodríguez huye y asalta una y otra vez la fortaleza hasta que la reconquista. Entonces Rucamará escapa con ella al trote en su caballo. Rodríguez inicia su persecución y el cacique se arroja al mar con su amada desde lo alto de la barranca. El soldado recupera el fuerte pero pierde a su amor, así vivirá encerrado en la torre el resto de sus días. Se cuenta que en noches de luna llena, se oyen galopar un caballo, y se ve la figura de una hermosa mujer morena vestida de blanco”
[1].

[1] “Torreón del Monje” Historia y Leyenda. Ed. Ariel Data S.A, 1984

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